lunes 29 de octubre de 2007

"no sin sospecha de envenenamiento"


Esta mañana, para darle la bienvenida al diccionario latino Grand Gaffiot recién recogido de Correos, estuve leyendo un trocito de la vida de Calígula escrita por Suetonio (es lo que tiene el latín, que te permite pasar más miedo que en una noche con Stephen King.) Y resulta que nada más en el primer párrafo habia un pasaje sobre Germánico que me ha hecho troncharme de la risa, he aquí el trocito en cuestión en negrita:

Consul [Germanicus] deinde iterum creatus ac prius quam honorem iniret ad componendum Orientis statum expulsus, cum Armeniae regem devicisset, Cappadociam in provinciae formam redegisset, annum agens aetatis quartum et tricensimum diuturno morbo Antiochiae obiit, non sine veneni suspicione. Nam praeter livores, qui totus corpore erant, et spumas, quae per os fluebant, cremati quoque cor inter ossa incorruptum repertum est, cuius ea natura existimatur, ut tinctum veneno igne confici nequeat. (Suetonio, Vita Caesarum, Caligula, 1)

Creado cónsul [Germánico] por segunda vez, antes de obtener oficialmente el título fue enviado apresuradamente a restaurar el orden en Oriente, y habiendo vencido al rey de Armenia, tras hacer de nuevo a Capadocia provincia romana, murió de una larga enfermedad a los treinta y cuatro años de edad, no sin sospecha de envenenamiento. Pues además de las manchas de color azul plomizo que tenía por todo el cuerpo y de los espumarajos que le salían por la boca, después de quemarlo encontraron el corazón incorrupto entre sus huesos, pues se piensa que es una característica de este órgano que cuando es teñido por el veneno no pueda ser destruido por el fuego.

lunes 22 de octubre de 2007

En mi cabeza...


"Un existir hacia el futuro en el presente". Alguien (a veces oráculo, a veces compañero de borrachera y discadas, pero siempre presente) me dijo esta frase, creo que de un tal Leibniz, que no ha dejado de acosarme. Entonces no he podido dejar de hacerme unas preguntas. Esto puede parecer una tontería, pero no puedo evitar dejar de pensar en esta pequeña pero intensa frasecilla. ¿De alguna manera nuestro actos en este presente nos dirigen hacia un futuro u otro? ¿Puede entonces el futuro dejar de pertenecer al azar (contodo lo que eso conlleva)?
(Esta semana visitaré al oráculo con la esperanza de que subsane estos pequeños interrogantes)

sábado 6 de octubre de 2007

Cuidado con lo que hacéis (Que sois como seres, 2)


Un tal Johann Kahl, que no tengo ni idea de quién es, tuvo a bien regalar al mundo en Colonia, en el año estúpido de 1612 y dos años antes de diñarla, un diccionario de términos jurídicos titulado Lexicon Iuridicum Iuris Caesarei. Para mantener la pureza de costumbres que con el anterior post y, naturalmente, con su ejemplo cotidiano nos da Richard Blaine, hemos decidido ahondar más en el espinoso tema del estupro. Sí, amigos, ese abominable delito que en una sociedad que se enfanga en su propio agnosticismo ya a nadie escandaliza, pero que nuestros venerables antepasados se tomaban muy en serio. En la página 2589 podemos encontrar lo siguiente:



"Estupro: es generalmente un tipo de coito prohibido por ley, siendo de dos tipos: uno, bien con mujer casada, al que llamamos adulterio, bien con un pariente o una mujer protegida por la virginidad; otro, con cualquier persona a quien se le hace violencia aunque sea una criada. Algunos piensan que existe cierta diferencia entre estupro y adulterio; Modestio dice que se comete adulterio con la casada, estupro con una viuda, pero la Ley Julia, en su apartado sobre los adulterios, usa la palabra estupro indiferentemente para ambos delitos. Por último, comete estupro con cualquier mujer quien no la toma por esposa ni por concubina [pero mantiene relaciones sexuales con ella.]"

Amigos, no estupreis, no seais guarros ni como Don Latino en Luces de Bohemia. Manteneos célibes o casaos cuanto antes (ya sabéis lo que decía San Pablo: es mejor casarse que abrasarse). Cada vez que estuprais, Dios mata un gatito y además todo el peso de la Justicia puede caer sobre vuestros hombros. Y recordad: la Ley también protege a las criadas, así que nada de decirles si quieres el dinero ven a buscarlo mientras os señaláis la bragueta. Ni nada de si limpias desnuda te doy uno de estos billetitos verdes. He de recordaos que es muy importante formalizar vuestro estado civil justo la mañana después de la noche de pasión. En vez de echar a la chica de casa, preguntadle: ¿oye, te casas conmigo o eres mi concubina? A ver con cuál de las dos opciones os cruzan la cara antes. Si no estáis dispuestos a hacerlo, no vayáis por ahi copulando como lemures cada sábado, ni deseéis a la viuda cañón del quinto. ¡No! El Enemigo es sutil y la carne débil. Sed buenos y temerosos de la ley de Dios.